
Esta es una historia muy interesante que apareció publicada en una columna de la revista Wired, Recipe for Disaster: The Formula that Killed Wall Street , para los interesados en profundizar, el artículo (en inglés) incluye varios detalles que voy a tratar de obviar para lograr un resumen de lo que sucedió pero basaré gran parte del post en los contenidos de esta nota con algunas ampliaciones para aclarar algunos términos financiero que se tratan en el mismo.
La inmensa crisis en la que está sumergido el sector financiero mundial es para los analistas y observadores del mercado de capitales culpa de los derivados. No obstante cuando se realiza este tipo de comentario nunca dicen de qué derivados están hablando. Como muchos términos en el sector financiero la palabra “derivados” perdió su sentido específico y se convirtió en un término genérico para referirse a cualquier instrumento financiero alternativo.
De lo que voy a hablar es de la valoración de derivados de créditos. Estos son contratos financieros bilaterales por los cuales una de las partes busca cubrirse del riesgo de crédito (que es el riesgo que asume el prestador derivado de la posibilidad de que el prestatario incumpla sus obligaciones) de un determinado instrumento y transferirlo a la contrapartida a cambio de una prima periódica.
Hasta antes del inicio de la crisis, David X. Li, era famoso en Wall Street (hoy lo sigue siendo, pero por el desastre que él y su hallazgo desataron ante un uso irresponsable del mismo).
Lo que Li hizo fue tomar un tema matemático conocido, la correlación (que indica la fuerza y la dirección de una relación lineal entre dos variables), y lo utilizó de forma elegante y simple generando una fórmula matemática que se convirtió en pilar del mundo financiero.
Por cerca de 5 años la fórmula de Li conocida como “Gaussian copula function” fue tomada como un descubrimiento financiero extraordinario. Una pieza de tecnología financiera que permitía modelar riesgos muy complejos en menor tiempo y de una forma más “acertada” que antes. Con su brillante capacidad matemática, Li hizo posible que los traders vendieran grandes cantidades de nuevos activos financieros.
